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César Astudillo

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ENCONTRADO EN EL DISCO T:

En el gran Centro de Proceso de Datos donde malgasto un tercio de mi vida (otro tercio lo malgasto durmiendo, y el otro, conduciendo un Ibiza entre mi casa y el gran Centro de Proceso de Datos donde malgasto un tercio de mi vida), el Administrador de la Red tiene la cortesía de mantener un gran disco virtual al que todo el mundo tiene acceso. El disco se borra todos los días a las seis de la mañana, y todo el personal del Centro puede utilizarlo para almacenar ficheros temporalmente, o para intercambiar datos con personas de grupos de trabajo distintos al suyo, sin limitaciones de seguridad. Cuando copias algo al disco T:, pierdes instantáneamente toda esperanza de intimidad y permanencia. Eso sí, puedes pasar ratos divertidos hurgando en el disco y viendo cómo cambian cromos tus desconocidos compañeros de dos plantas más arriba (debo aclarar que éste es un Centro grande, muy grande).

El disco T: es un efímero jardín donde todas las flores son de un día. El otro día vi allí un programa americano de dominio público que muestra "frases positivas" en pantalla a intervalos. Una especie de "fortune" de sesión continua que bombardea periódicamente al usuario con lindezas como: "Analice sus propios errores y concéntrese en mejorar". "Interésese auténticamente por los demás". "Respire profundamente para oxigenar sus células, e ingiera alimentos ricos en agua para limpiarlas". "Siéntese con una postura apropiada". No bromeo. Una especie de Gran Hermano asertivo y buenoide. De lo más eficaz para acabar vaciando el cargador de un M-16 en una hamburguesería llena de niños. Eso sí: se puede variar el fichero que utiliza el programa, para usar el conjunto de citas preferido. Se incluye el Evangelio de San Juan y selecciones del Libro de los Salmos. Edificante.

Pero otros de los ficheros de frases que se adjuntan tienen un tono menos solemne. Están las leyes completas de Murphy y gran número de corolarios, pensamientos cáusticos sobre la vida y la política, y sobre todo un ficherito donde se han concentrado frases de distinta procedencia sobre el mundo de la programación y la gestión de proyectos de software, y que me he permitido traducir al español para deleite del lector. Algunas de las frases son ya conocidas: otras se aplican a la vida en general, pero tienen una validez especial en este oficio nuestro. La mayor parte de las frases que se reproducen aquí pertenecen al libro "The Psychology of Computer Programming", de Gerald M. Weinberg. Esta misma noche mando un fax a la librería a ver si me consiguen ese libro. Tiene que ser atómico.

Si se detecta que un programador es indispensable, lo mejor que se puede hacer es deshacerse de él tan pronto como sea posible.

Hay programas que se deberían tirar a la basura antes de que lleguen a utilizarse.

Poner a un montón de gente a trabajar sobre el mismo problema no les convierte en un equipo.

Siendo como es la naturaleza de la programación, no existe relación entre el "tamaño" del error y los problemas que causa.

Cuando un programador está pasando un mal rato buscando un error, es que está mirando en el sitio equivocado.

La documentación es el aceite de ricino de la programación. Los jefes suponen que si tanto la odian los programadores, algo tendrá de bueno.

Cualquier imbécil sin la capacidad de reírse de sí mismo y compartirlo, será incapaz de tolerar la programación durante mucho tiempo.

El cerebro humano normalmente funciona al diez por ciento de su capacidad. El resto es sobrecarga del sistema operativo.

La buena cocina lleva su tiempo. Si le hacemos esperar, es para servirle mejor, y para agradarle. - Menú del restaurante Antoine, Nueva Orleans

La gestación de un niño tarda nueve meses, con independencia del número de mujeres asignado.

Ley de Brooks: Meter más gente en un proyecto de software retrasado, lo retrasa más.

Cuando se ha comprobado que todo funciona, y todo está bien integrado, aún quedan cuatro meses más de trabajo.

Nunca te eches a la mar con dos cronómetros; llévate uno o tres.

El problema era que todos los que trabajábamos allí, incluyéndome a mí mismo, queríamos hacer un buen trabajo, pero ELLOS no querían un buen trabajo, sólo querían mucho trabajo y rápido. - Rick Baker, técnico de maquillaje de King Kong, La Guerra de las Galaxias, y otros.

La generación de números aleatorios es demasiado importante para abandonarla al azar.

No conozco ninguna razón por la que no pudiéramos hacerlo, pero quizás podamos pensar en una.

El usuario no sabe lo que quiere hasta que ve lo que le dan.

El himno nacional del programador es: "AAAAAAAAGGGGGGGGGHHHHHHH".

 

Para no ser acusado de escribir columnas íntegramente con el material de otros, contribuiré con dos frases de mi cosecha:

Lo que se diseñó como provisional resultó ser permanente. Lo que se diseñó como permanente resultó ser provisional.

Ley de la fatalidad de las empresas de servicios: Si no sabes si es peor un jefe o un cliente, es que nunca te han puesto a un cliente de jefe.

 

Y por último, mi favorita:

NOTICIA DE ULTIMA HORA: Programador encontrado muerto en la ducha agarrando una botella de champú que decía: Lavar, aclarar, repetir.

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