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César Astudillo

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yo, yo y yo

Aparte de una hembra humana que, además de llenar mis días de amor y felicidad, paga la mitad de las cuotas de mi hipoteca, convivo con dos mamíferos de la familia de los
cánidos.
Se llaman Bicho y Linda. Los dos son pequeños, tendentes a la extroversión y expertos navegadores por la Red. Les he dicho que disponen de un poco de espacio en estas páginas. Por el momento, sólo Bicho ha encontrado un hueco en su apretada agenda para escribir su saludo, pero espero que Linda se retrate pronto.


· Bicho ·

[Bicho Astudillo Aguiar ladeando la cabeza]Hola. Me llamo Bicho. Peso 7,8 kg. y mido 31 cm de altura en la cruz. Soy, por el momento, el único ejemplar conocido de Pastor Villalbino (Whiteville Sephard). O al menos eso dicen mis dueños. Creo que en realidad soy un mestizo, un puré genético con algunas características propias del caniche y quizá otras del Gos d'Atura. Yo me alegro, porque los perros de raza siempre me han caído gordos.

Nací hacia Noviembre de 1993. Poco se sabe sobre mi vida de cachorro, excepto que hacia el año de vida fui abandonado por mis primeros dueños. Aparecí, sucio y herido, en la Puerta de Toledo, donde fui recogido por miembros de la Sociedad Protectora de Animales y Plantas. Después de una breve estancia en el albergue San Francisco de Asís, fui recogido por mis amos actuales.

Personalmente tiendo a la hiperactividad. Mi pasatiempo favorito es soliviantar a todos los perros del vecindario, corriendo a donde estén atados y haciéndoles ladrar. Puedo mantener ladrando simultáneamente a diez perros en un radio de doscientos metros, para desesperación de mi dueño y mis vecinos. Últimamente estoy preocupado por mi dueño. He estado fisgando en el caché de su navegador, y ha estado mirando en la colección de FAQs sobre perros. Nada inquietante en principio, pero de ahí se ha ido al más fascista de los FAQ: el de modificación del comportamiento. ¡Y de ahí ha saltado a ver un catálogo de collares eléctricos supresores del ladrido! Mantendré informados a los chicos de Amnistía Internacional.

Mis perros imaginarios favoritos son, en este orden, Dogbert, Snoopy y Pluto. Lassie, en cambio, me parece una diva insoportable. Si me la encontrara por la calle le daría un mordisco en ese morro estúpido de collie amanerado. Sean de la raza que sean, admiro por encima de todo la abnegada labor de los perros guía. ¿Sabíais que no todos ayudan a los ciegos? También pueden ser útiles a las personas sordas o con otras discapacidades físicas o psíquicas. En Canine Companions for Independence les entrenan. ¡Cómo me gustaría visitar ese sitio!

Bueno, otro día seguiré escribiendo. César me está ofreciendo un trozo de mi golosina favorita para que deje libre el ordenador.